PROPÓSITO EXTERNO Y PROPÓSITO INTERNO

Cada vez que empieza un nuevo año se inicia con él una lista de nuevos propósitos para llevar a cabo. Aprovechando este momento voy a utilizar este  post para centrarme en una corta y sencilla reflexión sobre el propósito.

Cuando emprendes un viaje es muy útil saber la dirección a la cuál te diriges, de esta forma el camino que escoges está en línea a dónde realmente quieres ir. Nuestro camino de vida también tiene un propósito, en este caso externo e interno. Este propósito es tan personal y diferente, que hay tantos como personas hay en el mundo.

A continuación explico qué quiere decir propósito externo e interno:

Propósito externo: Es la dirección a la cuál quieres enfocar tu vida. Representa una fuerza motriz que conjuga constantemente nuestros esfuerzos de  seguir hacia delante. La idea es mantener la dirección y no luchar por llegar a un destino específico. OKI Matsumoto (empresario reconocido) lo compara con la estrella polar. Es importante diferenciar el propósito externo de los objetivos. Los objetivos son algo concreto y  medibles, pero no son el propósito. En cambio si tienes identificado tu propósito externo, tus objetivos estarán alineados con este propósito. Por este motivo es muy importante tener claro en cada una de nuestras vidas cuál es nuestro propósito. Hay muchos ejercicios que pueden ayudar a identificar tu propósito.

Propósito interno: Está centrado en el presente, en el ahora. Si el propósito externo está basado en la dirección de tu camino, el propósito interno en cambio es cada uno de los pasos que das. Se trata de la gestión del día a día y de disfrutar de las cosas que haces en cada momento. Si tus pasos que des en el futuro requieren tanta atención que se vuelven más importantes que los pasos que estás dando ahora mismo, entonces pierdes completamente el propósito interno de tu viaje. Este propósito interno no tiene nada que ver con dónde vas, sino en cómo lo haces. Tu camino externo puede tener un millón de pasos, en cambio tu camino interno sólo tiene uno.

Espero que estas reflexiones puedan serles de utilidad a la hora de reflexionar sobre los propósitos para este 2015.

El reto de generar valor añadido

Existen diversas definiciones de valor añadido dependiendo del contexto en el cual se utilice. Por ejemplo, el valor económico añadido (VEA), en su versión más simple, representa el exceso del beneficio de explotación contable sobre el coste de la totalidad de recursos utilizados (tanto ajenos como propios). También se conoce con sus siglas en ingles, EVA (Economic Value Added). En cambio el valor añadido, en términos de marketing, es una característica o servicio extra que se le da a un producto o servicio con el fin de darle un mayor valor en la percepción del consumidor. Vistas estas definiciones, podemos entender el concepto de valor añadido, como ese «algo que nos diferencia del resto» y que es valorado positivamente por el mercado. Una vez llegado a este punto, es precisamente aquí donde entra en juego de nuevo la Innovación.

Por naturaleza la innovación es una actividad de alto valor añadido, difícil de deslocalizar y que debería de ser el foco de cualquier sociedad post-industrial. Las actividades de bajo valor añadido, se pueden trasladar a países con mano de obra mucho más barata. Por ello, es importante para competir en el futuro, centrar esfuerzos y tiempo en actividades de alto valor añadido, cuanto más alto mejor. El poder de asignar o no valor, al final de todo lo tiene el mercado. El consumidor es el juez que determina si un producto o servicio tiene valor, y de ahí se extiende hacia dentro de la empresa.

La innovación en productos y procesos es un ingrediente clave para el éxito de las empresas. Una de las claves del éxito es la sincronía entre la gestión del negocio y la gestión de la innovación desde el punto de vista tecnológico.

Por todo lo expuesto, es importante centrar los esfuerzos en actividades que tengan mayor impacto y satisfagan necesidades de la sociedad.

 

 

 

El gran potencial del trabajo en equipo

El trabajo en equipo encierra un gran potencial que en muchas organizaciones no se aprovecha de forma adecuada, teniendo como resultado baja competitividad, pérdida de cuota de mercado, reducción de márgenes y otros sin fin de consecuencias adversas.

Considero de interés diferenciar el grupo de trabajo y el trabajo en equipo. Hay quienes piensan que trabajan en equipo y simplemente trabajan como un grupo de profesionales en el que cada uno hace una parte del trabajo y es responsable de su tarea a nivel individual. En muchas ocasiones el trabajo en grupo es suficiente y adecuado. Un ejemplo de trabajo en grupo serían los anestesistas de un hospital, en el que cada uno responde por su trabajo. Referente al trabajo en equipo, el ejemplo más instructivo sería un equipo de fútbol, donde cada uno de los miembros son diferentes y se complementan entre sí, además tienen una meta común y el reto y esfuerzo ejerce una motivación entre ellos.

La verdadera innovación depende de la sinergia y  la sinergia de la diversidad. Considero que el gran potencial del trabajo en equipo  es la generación de sinergias. ¿Qué quiere decir? Si se crea la sinergia, 1 + 1 puede ser 10, 100 o 1000… No hay límites!!! Generar sinergia implica que el conjunto tiene más valor que la suma de sus partes por separado. Si dos personas ven las cosas exactamente igual, es difícil generar sinergia. Para esta situación en concreto 1+1 será 2 en el mejor de los casos. En cambio la diversidad y diferentes puntos de vista son interesantes para la creación de sinergias. Las empresas con gran potencial y con un fuerte sentido de la innovación se organizan en equipos de personas con  capacidades distintas y complementarias. El otro requisito para que un trabajo en equipo funcione correctamente y se generen las sinergias es eliminar todos los muros internos que las personas pueden construir, dominar el ego y buscar la cohesión. «El equipo es uno y  triunfaremos juntos»